La carta como catálogo
Platos con foto, precio y disponibilidad, listos para compartir dentro de la conversación.
Restaurantes y comida a domicilio
La carta, la orden, la dirección y el estado de cada entrega quedan en la plataforma, no en capturas de pantalla ni en una libreta junto a la caja.
Del mensaje a la entrega
La misma orden que entra por WhatsApp o por tu carta pública avanza por estados hasta que sale de cocina y llega.
Por WhatsApp, por el chat de tu web o desde tu carta pública, con los platos a la vista.
La conversación se enlaza con su ficha: qué pidió la última vez y a qué dirección se le llevó.
Productos, dirección de entrega, notas del cliente y responsable, todo en el mismo sitio.
La orden cambia de estado a la vista de todos, sin gritar de la caja a la cocina.
Cómo se ve
Elige lo que escribiría un cliente y mira con qué se encuentra quien está en la caja. Los cuatro pasos existen hoy.
Buenas, ¿me mandan una familiar de barbacoa y dos refrescos a casa?
Departamento: Pedidos. La dirección ya estaba en su ficha, así que el pedido se registra sin volver a dictarla.
¿Qué tienen hoy sin gluten?
Departamento: Ventas. Se comparten las fichas de los platos disponibles dentro de la misma conversación.
Hice el pedido hace media hora, ¿saben cuánto falta?
Departamento: Pedidos. El estado está a la vista, así que responde quien esté en la caja sin ir a preguntar a cocina.
Llegó todo menos la ensalada que pedí.
Departamento: Incidencias. La orden lista lo que se pidió, y la incidencia queda anotada en el hilo para el turno siguiente.
Simulación con datos ficticios. No se conecta con WhatsApp.
Qué usa un restaurante
Nada de esto exige cambiar de cocina ni de proveedor: solo que el pedido deje de estar repartido en tres lugares.
Platos con foto, precio y disponibilidad, listos para compartir dentro de la conversación.
Una tienda que puedes fijar en tu perfil o en tu estado, con carrito y tu identidad visual.
Un tablero con lo que está en preparación, lo que salió a reparto y lo que ya se entregó.
Varias personas sobre el mismo número, con asignación por departamento y notas internas entre turnos.
Historial de pedidos y datos guardados: el de siempre no tiene que volver a dictarlo todo.
Pedidos y conversaciones comparten origen, así que el resumen del día sale de la propia plataforma.
La hora pico
Casi nunca es la cocina. Es que la información del pedido está repartida entre un chat, una libreta y la memoria de quien atendió.
Cada conversación tiene responsable, y lo que sigue sin responder se ve en la bandeja.
La dirección viaja con la orden y queda en la ficha del cliente para la próxima.
El estado de la orden lo ve todo el equipo, sin preguntar ni interrumpir a nadie.
Las comunicaciones programadas y las plantillas de WhatsApp dejan el mensaje preparado con antelación.
No cobra el pedido, no organiza rutas de reparto ni sustituye a tu punto de venta. Registra la orden, su estado y su historial; el cobro y el reparto siguen siendo tuyos y con los medios de siempre.
Sí. Compartes los platos del catálogo dentro de la conversación y la orden se registra desde ahí. La carta pública es un módulo aparte que puedes activar después.
Cada conversación se asigna a un departamento y a un agente. El resto del equipo ve que ya tiene responsable, y las notas internas quedan en el hilo, nunca en el chat del cliente.
Cada entidad opera con sus propios datos, usuarios y módulos habilitados. Dentro de una misma operación, los departamentos permiten repartir la atención por local o por turno.
Sí, con comunicaciones programadas y plantillas de WhatsApp. Nexus muestra el estado de cada plantilla en Meta, que es lo que decide si se puede enviar.
Sí. Cada pedido se enlaza a la ficha del cliente y a la conversación que lo originó, así que el historial no depende de quién atendió esa noche.
Conecta tu número, carga la carta y deja que cada pedido tenga estado y responsable.